domingo, 26 de agosto de 2018

 La caída del Impero Romano 

La caída del Impero Romano nos solemos referir al fin del Imperio de Occidente, cuyo territorio fue invadido por pueblos Bárbaros. Este acontecimiento marca el inicio de la edad media y el fin de la edad antigua. Tuvo lugar en el año 476 D.C. Sin embargo, el Impero Romano de Oriente sí volvió a vivir épocas de gran esplendor. Esta vez, bajo el nombre de Imperio Bizantino. La caída de Bizancio, su capital, se produjo en 1453.

Caída del imperio Romano de Occidente

Rómulo Augústulo ha pasado a la historia como el último emperador de Roma. Accdeió al poder con 16 años y gobernó durante menos de un año. Su apellido de Augusto fue cambiado por sus detractores a Augústulo, que significa pequeño emperador. Lo cierto es que su actitud no recordaba nada a sus antecesores a los que su nombre hacía referencia. No tenía la determinación de Rómulo. el fundador y primer rey de Roma, ni el carácter de Augusto, el primer emperador romano. Reflejo de una civilización romana, que veía muy lejos los tiempos de gloria.

Causas externas de la caída del imperio romano

  • Invasiones bárbaras.
Frecuentemente es señalada como la única causa de la caída del imperio.
Sin embargo, aquí también entran otros factores como, en especial, la decadencia del ejército, que en varias ocasiones no es capaz de frenar los ataques bárbaros.

No olvidemos que Roma había luchado contra estas tropas desde la época de Julio César. Es decir, que siempre había existido este problema.
En un principio, estos pueblos bárbaros no deseaban conquistar el imperio, sino que buscaban pertenecer a Roma. De ese modo, se beneficiarían de una calidad de vida mejor. Sin embargo, la ineficacia de los gobernantes impide llegar a acuerdos que beneficie a ambas partes.

En el año 410 nos encontramos con un suceso realmente importante, el saqueo de Roma por parte del rey godo Alarico I. Durante tres días, su ejército saqueó Roma, algo que nadie había hecho durante 8 siglos. Esto era señal de la fragilidad del imperio, cuya enorme extensión dificultaba la defensa de todas las provincias.

  • La división del Imperio
Diocleciano, y posteriormente, Teodosio buscaban facilitar el gobierno a un imperio tan extenso. Esto resultó ser un gran éxito a coro plazo. Sin embargo, con el paso del tiempo, las relaciones fueron decayendo y no consiguieron establecer una ayuda mutua.

La ciudad de Constantinopla se blindó ante las invasiones con grande fortificaciones, mientras que Roma quedó vulnerable y desprotegida. De forma indirecta, el Imperio Romano de Oriente desvió las invasiones bárbaras hacia el occidente. Era mucho más difícil vencer a los romanos orientales.

Causas internas

  • Problemas económicos
La carga de trabajo de Roma estaba sustentada principalmente por esclavos. Gran parte de estos esclavos eran prisioneros de guerra. Además, los lujos que engrandecían a los romanos se podían costear gracias a los tesoros conquistados a otros pueblos.

El problema llegó cuando las conquistas pararon en el siglo II. Roma entró en una crisis financiera. Ya no había un flujo constante de oro, plata y otros tesoros. tampoco llegaron suficientes esclavos para trabajar los arados. La producción de la agricultura disminuyó, y los alimentos comenzaron a escasear en los últimos años.

Por otro lado, en el siglo V, los vándalos establecieron la piratería en el mediterráneo. El comercio se vio debilitado, ya no podían negociar con otros pueblos para conseguir alimentos.

  • Corrupción e inestabilidad política 
El extenso territorio que había que gobernar era un serio problema. El cual se complica aún más si los emperadores son ineficaces. El ´puesto de emperador se convirtió en sentencia de muerte, pues la gran mayoría accedían al trono cuando su antecesor era asesinado, especialmente en los dos últimos siglos. 
  • Debilitamiento del ejército
El ejército romano había sido la envidia de todas las civilizaciones del mundo antiguo. Pero el tiempo había pasado, y las diferencias con aquellos tiempos gloriosos eran gigantes. En los últimos siglos los ciudadanos romanos ya no estaban por labor a servir en el ejército. Por eso, emperadores como Diocleciano o Constantino decidieron contratar a mercenarios bárbaros para paliar las bajas militares. A pesar e que eran fieros guerreros, no eran leales al imperio, y muchos de ellos también lucharon en contra de los romanos apoyando a otros pueblos.
Además la gran extensión que debía proteger el ejército requería de grandes inversiones económicas, que agravaron la crisis económico que estaba viviendo el Imperio Romano.

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